España se abrió camino en Oviedo para estar en la Eurocopa, cita ineludible para el campeón, está más cerca y lo hizo con: Casillas; Juanfran, Pique, Ramos; Cesc, Iniesta, Busquets; Silva, Pedro y Costa.
La Roja tomó la dirección correcta en el Tartiere. España reencontró su mejor juego justo a tiempo. El autobús de Eslovaquia lo descolocó muy pronto. Silva tuvo una idea maravillosa y Jordi se la detectó. El canario filtró un balón increíble con su pierna izquierda a la espalda eslovaca, que no contaba con el pequeño lateral. Jordi apareció por sorpresa y, con la cabeza, puso en la red una pelota que iba con lazo. Ocurrió a los cinco minutos de partido. Sin prisa pero sin pausa. España nunca perdió la calma. Acompañó el gol tan tempranero que cimentó el fútbol de La Roja, el de siempre. Sólo Mak, justo antes del 1-0, asustó al Tartiere tras un fallo de Ramos. Jordi Alba pudo marcar otra vez de cabeza, pero el segundo no llegó hasta la media hora. Cesc le puso un balón extraordinario a Costa, al que frenaron dentro del área. Fue penalti del portero Kozacic, que zancadilleó al jugador del Chelsea. Iniesta de nuestra vida tomó la responsabilidad y transformó el penalti. No obstante, Eslovaquia no se dio por vencida. Salió con brío tras el descanso. Volvió a amenazar con su velocidad, pero España calmó a los eslovacos guardándose el balón. En los ultimos cinco minutos salió al campo Koke, quién no contó apenas con tiempo en estos dos partidos de clasificación para Del Bosque. Juanfran jugó un gran partido sólido en defensa aunque no tuvo apenas trabajo.








