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Savic, Mario Hermoso y Simeone vieron la amarilla en acciones no merecedoras. Todo lo contrario que el RB Salzburgo, que tuvo carta blanca.
El RB Salzburgo tuvo clara cuál era su idea para afrontar el partido contra el Atlético. El conjunto austriaco salió con mucha intensidad y con una gran dureza a nivel defensivo. El colegiado del partido Anthony Taylor permitió y mucho a un Salzburgo que se aprovechó de un arbitraje muy favorable. Taylor lo permitió prácticamente todo, pero sólo al cuadro de Red Bull. Con el Atlético de Madrid fue más restrictivo mostrando dos tarjetas a Savic y Mario Hermoso en acciones que no eran ni falta.
La principal víctima del partido fue João Félix. El Salzburgo tenía claro a quien neutralizar. Junuzovic entró con todo al portugués pero en ningún momento vio la tarjeta. Después de una primera parte con duras entradas sin que Anthony Taylor amonestara a ningún jugador del cuadro austriaco, una acción de Junuzovic en el minuto 38 dejó clara cuáles eran las intenciones del colegiado. João Félix quedó tendido en el suelo por una falta claramente desmedida. El árbitro la señaló pero no mostró tarjeta.
Los ánimos en el Atlético se empezaron a caldear y llegaron a su punto álgido en una jugada posterior. Daka perdía una pugna con Mario Hermoso en el área rojiblanca y cometía falta sobre el defensor. Anthony Taylor no pitó nada y el VAR entró en revisión por si era penalti. La repetición dejó claro que la falta era de Daka y además merecedora de tarjeta. Simeone protestó la decisión de continuar sin pitar nada y entonces fue amonestado. Con todas las duras acciones del Salzburgo, la primera amarilla la vio el entrenador del Atlético por quejarse. Una acción que levanta sospechas.
Pero la historia no quedó ahí. El Salzburgo siguió jugando con dureza, pero la siguiente amarilla fue para Mario Hermoso. Fue en una acción muy dudosa que no sólo no era merecedora de tarjeta sino que además la infracción tampoco estaba clara. Pero donde Anthony Taylor demostró a lo que iba fue en la amarilla que mostró a Savic en el segundo tiempo. El montenegrino entró a un rival con fuerza arrebatándole el balón limpiamente. Ni siquiera rozó al contrario, pero fue falta y amarilla.
La única amarilla que vio el Salzburgo fue a falta de 20 minutos. Tal vez, por eso de disimular. Se la llevó Ramalho tras un partido en el que no paró de cometer infracciones y del que pudo salir, no con una, si no con varias cartulinas. El conjunto austriaco cometió un total de 14 faltas pero sólo recibió una cartulina.








