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El Atlético de Madrid ganó al Liverpool gracias a dos goles de Marcos Llorente, un tercero de Morata, la actuación estelar de Oblak y el planteamiento de Simeone.
Hoy hace justo un mes del partido de Anfield. El encuentro donde el Atlético logró el pase a octavos de final de la Champions tras eliminar al Liverpool. El campeón dijo adiós un 11 de marzo después de dos goles de Marcos Llorente y un tercero de Morata. A pesar de que el partido se les puso de cara al remontar la eliminatoria, los Reds acabaron perdiendo todas sus opciones con el primer gol rojiblanco. Un mes después sigue la fiesta en el Atlético y la desolación en el Liverpool. El parón de fútbol ha hecho que ni unos ni otros hayan dejado atrás este episodio.
Para el Atlético de Madrid, ha sido, obviamente, un dulce recuerdo. Es la señal de que los rojiblancos son capaces. Y eliminar al campeón le pone, automáticamente, como uno de los candidatos al título. En una temporada donde las cosas no estaban saliendo bien -sexto en Liga y eliminado de Copa en dieciseisavos- la dosis de autoestima y motivación es enorme. Sobre todo para los protagonistas de aquel partido. En concreto Marcos Llorente. El centrocampista estaba cuajando grandes actuaciones y alcanzando un buen rendimiento. Pero le faltaba eso, ser un héroe de forma inesperada.

Los otros protagonistas
El encuentro sirvió también para reivindicar la figura de Morata. Seguía la polémica por su pasado madridista, que no estuvo exento de faltas de respeto al Atlético. Algunos todavía se lo recriminaban pero él demostró que los colores de su corazón, son ahora, el rojo y el blanco. Morata marcó el último gol del partido. Aquel 2-3 que ya no era necesario pero sirvió para poner la guinda. Por si no era suficiente eliminar al Liverpool en casa, ganarle el partido de ida y además remontar un 2-0 en Anfield, faltaba la puntilla que era ganar el partido de vuelta. Ahí estuvo Morata, para al filo del final, rematar así al conjunto de Jürgen Klopp.

Pero otro nombre propio que resonó aquella noche, fue, como siempre, el de Jan Oblak. Las manos salvadoras del esloveno volvieron a hacer su aparición estelar. Oblak evitó que subiese aún más el marcador del Liverpool. Gracias a él, el Atlético aguantó hasta la prórroga. Donde a pesar del segundo gol local, los rojiblancos pudieron recomponerse. Ya no hace falta convencer a nadie de que Jan Oblak es el mejor portero del mundo y de la historia del Atlético de Madrid. Cada guardameta de este equipo, supera a su predecesor.
Y el último protagonista de la noche, quién si no. Diego Pablo Simeone. El máximo responsable de que todo esto ocurriera. De que los 3.000 atléticos que se desplazaron a Liverpool, salieran de Anfield con el mejor de los recuerdos. El argentino estaba siendo muy señalado. El Metropolitano, aunque no en su totalidad, ya le comenzaba a pitar. Todos le miraban con lupa. Pero entonces ocurrió. Simeone volvió a cerrar bocas poniendo al Atlético una vez más en lo alto de Europa. La planificación del partido salió perfecta y el resultado, más aún.

Liverpool, el Goliat vencido
Nadie se esperaba que iba a ser el Atlético de Madrid quien iba a dejar fuera al Liverpool. Todos confiaban en que el cuadro inglés iba a pasar de ronda. Nadie apostaba por el conjunto madrileño. Y en Liverpool lo dieron por hecho demasiado pronto. Salió mal el partido de ida. Pero no pasaba nada, tenían que jugar en su todopoderoso Anfield. Y salió mal el partido de vuelta. Y entonces sí, pasaban muchas cosas. Pero ninguna culpa suya. Los cuatro goles que marcó el Atlético de Madrid en el total de la eliminatoria, parece que no existieron.
No fue culpa del Liverpool, claro que no. No hicieron mal partido. No fueron peores. Merecían algo más. Pero… es que el estilo de Simeone, el coronavirus… complicaron todo mucho. Sólo hay una realidad. Que el Liverpool perdió aquella eliminatoria y que desde el partido de ida todo fueron excusas. Jürgen Klopp y sus jugadores no fueron capaces de asumir que se equivocaron. Que se dieron por equipo de cuartos antes de tiempo y que no fueron conscientes de que a quien tenían delante era a todo un Atlético de Madrid.
Ha pasado un mes de aquella eliminatoria. Cuatro semanas que los atléticos han pasado en casa. Pero con un recuerdo y una satisfacción imborrable. Este Atlético de Madrid ha eliminado al campeón de la Champions. Y ahora mira más arriba porque ahora son imparables. Ningún equipo es más grande ahora mismo.








