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El guardameta rojiblanco realizó una doble parada para evitar el tanto de Benzema.
Por como empezó el derbi, no parecía que Jan Oblak fuera tener mucho trabajo durante el día de hoy. El Atlético salió mandando en el terreno de juego y adelantándose a los quince minutos gracias a un golazo de Luis Suárez. Llorente dejó sentado a Nacho y asistió para que el uruguato definiera con el exterior. La sensación que transmitían los rojiblancos era de que estaba mucho más cerca el 2-0 que el empate a uno. De hecho, tuvieron varias ocasiones bastante claras para poner tierra de por medio en el marcador.
En la segunda parte el partido, el encuentro siguió el mismo guion que en la primera mitad. Los rojiblancos monopolizaron las ocasiones, pero no fueron capaces de marcar el segundo. Oblak vivio un segundo tiempo algo más inquieto que el primero, pero la realidad es que hasta el minuto ochenta no tuvo que hacer ninguna parada más allá de dos disparos lejanos. El guardameta rojiblanco volvió a demostrar, con una especialidad de la casa, porque es el mejor portero del mundo.
Casi repite su famosa triple parada que hizo ante el Bayer Leverkusen. Hoy se quedó en «tan solo» dos. Ambas a Benzema. La primera tras un potente disparo del francés y la segunda después de levantarse y achicar todo el espacio posible para mandar el balón a saque de esquina. Una parada al alcance de muy pocos porteros. En la acción del gol blanco, el esloveno nada pudo hacer.








